SAN FRANCISCO — El 21 de octubre, Facebook anunció que hace poco había encontrado y desmantelado cuatro campañas de desinformación respaldadas por Estados extranjeros, las más recientes entre las docenas que ha identificado y eliminado este año. Ha sido una señal de cómo la interferencia extranjera en línea está aumentando en la antesala de las elecciones presidenciales de 2020.

Tres de las campañas de desinformación se originaron en Irán y una en Rusia, mencionó Facebook, con agentes respaldados por sus Estados que se hicieron pasar por usuarios genuinos. Las campañas estaban dirigidas a personas en el norte de África, Latinoamérica y Estados Unidos, aseguró la empresa.

Las publicaciones cruzaban categorías y líneas ideológicas, en apariencia con el único objetivo de fomentar la discordia. Algunas de las publicaciones aludían al conflicto en el Medio Oriente, mientras otras hablaban sobre la lucha racial y algunas apelaban a Alexandria Ocasio-Cortez, representante demócrata de Nueva York, de acuerdo con ejemplos que ofreció Facebook.

Una de las campañas estaba más enfocada en las elecciones de 2020. En esta, 50 cuentas ligadas con la Agencia de Investigación de Internet —una granja de troles profesionales que recibe el respaldo del Kremlin— atacaron a candidatos a la nominación presidencial por parte del Partido Demócrata como el exvicepresidente Joe Biden y los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren, de acuerdo con un análisis de Graphika, una firma de investigación de redes sociales. Casi la mitad de esas cuentas aseguraban estar en estados pendulares. La Agencia de Investigación de Internet también fue responsable de dirigir desinformación al electorado estadounidense durante las elecciones presidenciales de 2016.

Facebook señaló que el “falso comportamiento coordinado” no estaba permitido en su plataforma y que sería más transparente en torno al lugar de origen de las publicaciones y verificaría de mejor manera las identidades de los responsables de subir esos mensajes y anuncios. Entre otras medidas, el 21 de octubre, la empresa lanzó nuevas funciones para etiquetar publicaciones que puedan provenir de medios informativos con respaldo de algún Estado.

Las revelaciones de las nuevas campañas de desinformación resaltan las dificultades que enfrenta Facebook con su postura sobre la libre expresión, una que su director ejecutivo, Mark Zuckerberg, enfatizó la semana pasada. En un discurso que dio en la Universidad de Georgetown, Zuckerberg ensalzó las virtudes de una expresión sin restricciones y cómo todo el mundo debería tener una voz en la red social. Sin embargo, esa estrategia les ha abierto la puerta a agentes extranjeros y otros actores para que propaguen teorías conspirativas, mensajes incendiarios y noticias falsas por medio de Facebook.

En una conferencia telefónica celebrada el lunes en torno a las campañas de desinformación y las medidas de seguridad para las elecciones, Zuckerberg mencionó que en la actualidad su empresa estaba mejor equipada para manejar la información falsa en el sitio.

“Las elecciones han cambiado de manera significativa desde 2016, pero Facebook también ha cambiado”, afirmó. “Pasamos de estar a la defensiva a perseguir de forma proactiva algunas de las amenazas más grandes que andan por ahí”.

Facebook ha estado bajo presión entre un torrente casi diario de críticas de los candidatos presidenciales de Estados Unidos, el público, los medios y los reguladores de todo el mundo, muchos de los cuales argumentan que la empresa es incapaz de contener de manera adecuada su enorme poder.

Hace poco tiempo, Warren, una de las favoritas para obtener la nominación presidencial entre los demócratas, acusó a Facebook de ser una “máquina de desinformación con fines de lucro” porque permitía que líderes políticos circularan información falsa cobijados bajo su postura de libertad de expresión. La Comisión de Bolsa y Valores y el Departamento de Justicia están investigando el poder de mercado de Facebook y su historial de adquisiciones tecnológicas.

Para combatir las críticas, Zuckerberg ha aumentado sus apariciones en público. Hace poco, otorgó varias entrevistas a medios informativos conservadores y liberales, además de la fuerte defensa que hizo de las políticas de su empresa en la Universidad de Georgetown. El 23 de octubre, de nueva cuenta estará bajo los reflectores en su llamado a testificar ante los legisladores del Congreso sobre el atribulado esfuerzo de Facebook para lanzar una criptomoneda, llamada Libra.

En la conferencia telefónica del 21 de octubre, Zuckerberg dijo que Facebook había mejorado en cuanto a la búsqueda y eliminación de redes de influencia extranjera, para lo cual dependía de un equipo de exfuncionarios de inteligencia, expertos en análisis forense de medios digitales y periodistas de investigación. Facebook tiene más de 35.000 personas trabajando en sus iniciativas de seguridad, con un presupuesto anual bastante superior a 1000 millones de dólares.

“Hace tres años, las grandes empresas tecnológicas como Facebook en esencia estaban en una etapa de negación sobre todo esto”, comentó Ben Nimmo, director de investigaciones en Graphika. “Ahora, están activamente a la caza”.

La empresa también ha entablado sociedades más cercanas para compartir información con otras empresas tecnológicas como Twitter, Google y Microsoft. Además, desde 2016, Facebook ha fortalecido sus relaciones con agencias gubernamentales estadounidenses, como el FBI, y las de otros países.

Facebook no quiere ser un árbitro del tipo de discurso que se permite en su sitio, pero señaló que quería ser más transparente en cuanto al origen del discurso. Para lograrlo, ahora utilizará etiquetas en páginas consideradas como medios respaldados por Estados —entre ellos medios como la televisora Russia Today— a fin de informar a la gente si los medios están bajo el control total o parcial de los gobiernos de sus países. La empresa también utilizará las etiquetas en la página de Facebook del medio informativo y visibilizará la etiqueta dentro de la biblioteca de publicidad de la red social.

“Haremos que estas páginas tengan un mayor estándar de transparencia porque combinan la influencia de las opiniones de una organización mediática con el respaldo estratégico de un Estado”, mencionó Facebook en una publicación de blog.

La empresa afirmó que había perfeccionado su definición de lo que es un medio respaldado por un Estado con la participación de más de 40 organizaciones mundiales del exterior, entre ellas Reporteros sin fronteras, el Centro Europeo de Periodismo, la UNESCO y el Centro de Medios, Datos y Sociedad.

De forma aún más preponderante, en Facebook y en su aplicación Instagram, la firma también etiquetará las publicaciones que organizaciones verificadoras de información hayan considerado parcial o totalmente falsas. Facebook señaló que el cambio tenía como objetivo ayudar a la gente a determinar de mejor manera qué debería leer, o compartir, o en qué confiar. La etiqueta será desplegada de una forma prominente sobre las fotos y los videos que aparecen en la sección de noticias del sitio, así como en todas las historias de Instagram.

*Copyright: c. 2019 The New York Times

Este fenómeno chino que pisa fuerte y se propone eclipsar a Snapchat e Instagram ya cuenta con más de 500 millones de usuarios a nivel global.

Su premisa es hipersimple y parece juntar varias características de diferentes redes (algo de Vine, casi todo de Musically, bastante de Instagram y Snapchat)

Aun asi, logra tocar una fibra que lo hace crecer de manera desmesurada y le augura un futuro en el centro de la vida digital.

Por su publico mayormente infanto-adolescente y sus contenidos livianos casi ninguna estrategia digital de comunicación política la incluye dentro de sus perspectivas.

Sin embargo, esta aplicación esta llena de lecciones para aprender y datos útiles para repensar la estrategia digital de políticos en gestión o candidatos en campaña.

El poder de las redes sociales permite dar a conocer a los candidatos tal cual como ellos son; permiten que de alguna forma los votantes confirmen ideas que tenían de ciertos políticos o que simplemente las descartan.

Gran parte de la población que tiene acceso a internet, puede hoy en día encontrar información para generar más argumentos a la hora de votar por sus candidatos, a la hora de identificarse con sus ideales.

Antes de internet solo existía un mundo privado y uno público. El primero consistía en lo hablábamos en mesas, reuniones, y uno que otro mail, mientras que el otro pertenecía al ámbito de los medios tradicionales, prensa escrita, radio y televisión.

Para pasar de una arena a otra, se requería una entrevista, una investigación, una filtración o una que otra grabación.

Las redes sociales llegaron a cambiarnos eso. La delgada línea entre lo privado y lo público se rompió porque cualquier persona con una cuenta en Twitter o Facebook más una motivación y el mensaje adecuado, puede volver pública cualquier información. Este mecanismo se convirtió en un arma y la sociedad no duda en usarla.

Maryanne Wolf es una neurocientífica de la Universidad de Los Angeles. En su último libro, Reader, Come Home: The Reading Brain in a Digital World (Lector, vuelve a casa: El cerebro lector en el mundo digital), explora y analiza cómo los seres humanos estamos perdiendo, a causa de la aceleración de la cultura digital, la «paciencia cognitiva», un concepto que la autora define como la capacidad que antes nos permitía leer textos largos (por ejemplo, novelas más extensas y complejas) «y comprender a niveles más profundos».