Democracia, diálogo y confianza

Opinión
Tipografía
  • Muy Pequeño Pequeño Mediano Grande Muy Grande
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

“En Latinoamérica, la ciudadanía defiende cada vez más la democracia como régimen de gobierno, pero desconfía de ella para solucionar sus problemas” (Amado, 2016). Y en ese contexto, un reto ineludible de la comunicación institucional y de Gobiernos, es fortalecer espacios y canales de diálogo para reestablecer la confianza en si mismos, y en las democracias latinoamericanas.

Dialogar, de forma genuina, sin dejar de lado los desafíos que representa que muchos de los espacios de encuentro y desencuentro se dan en ambientes mediados por las TICs, en una nueva cultura de ciudadanía digital, donde cada vez más, viejos y nuevos ciudadanos ceden el control de sus datos, y con ellos, van cediendo el control de sus emociones, las que influyen en sus decisiones políticas.

Dialogar con la ciudadanía es además fundamental como principio de Buen Gobierno, y como estrategia para precaver o solucionar graves conflictos sociales que afectan Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, tal como debe ser dentro del Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Por ello, como bien lo ha señalado la Comisión Interamericana de Derechos Humanos –a propósito de su reciente visita de trabajo a Colombia en el marco de las protestas sociales-, una recomendación atemporal, que aplica para todos y todas, en todas partes, es promover y reforzar, desde  el más alto nivel del Estado, un proceso nacional de diálogo genuino, con enfoque territorial, que permita la escucha de todos los sectores, en especial a aquéllos que han sido más afectados por discriminación histórica, social y estructural en cada país.

El diálogo es también el punto de partida para la cooperación global. Considerando que problemas globales, como la migración, las pandemias, o el cambio climático que nos empuja al colapso ecológico, requieren respuestas globales, entonces se requiere que Estados, Gobiernos y Ciudadanos hagamos parte de un gran diálogo global -los canales digitales contribuyen a ello- que genere consensos sobre los disensos, alrededor de problemas que nos afectan a todos.

Para dialogar, es pertinente avanzar en la democratización de la información, especialmente la que gira alrededor de la formulación, planeación, ejecución y evaluación de las Políticas Públicas, por cuanto ello permite que haya una mejor percepción de las mismas y su conducción política, al tornarlas más transparentes, creíbles y veraces. Es así como, la comunicación como información, que privilegia la concentración de la información como Poder, debe ceder a la comunicación como conversación, que estimula la participación ciudadana como extensión de la Democracia y sustento de la Gobernabilidad, en un contexto de Gobernanza.

Pero hay que evitar que la democratización de la información se convierta en un mito. No se trata de promover monólogos presidenciales ni programas talk show (“Aló Presidente”, “En Contacto con Maduro”, “Prevención y Acción”, “Mande, Presidente”, etc.), espacios que generalmente son de una sola vía, que no permiten la retroalimentación ni contradicción, ni el intercambio de ideas, ni la escucha activa. Aplica para Alcaldes, Gobernadores, y todo tipo de gobernantes y servidores públicos en toda Latinoamérica.

Incluso, aunque en otro contexto, en una columna anterior (Ver Ciencia y Política) sostuve que el “diálogo democrático, racional, debe incluir la voz de los científicos. Un diálogo honesto entre políticos y científicos puede contribuir al fortalecimiento del Estado, que se traduzca en decisiones gubernamentales y legislativas basadas en evidencia científica”.

El diálogo y la cooperación son necesarios; gobernar en solitario ha perdido sentido y eficacia. La Gobernanza se traduce así, en un proceso mediante el cual los ciudadanos conversan y resuelven colectivamente sus problemas y responden a las necesidades de la sociedad, empleando al Gobierno como el Instrumento (este es el enfoque que al concepto de Gobernanza le da la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos OCDE).

Y dialogar implica cultivar competencias que favorezcan esta acción. Competencias emocionales, cognitivas y comunicativas, fundamentales para promover relaciones pacíficas y orientadas por la interdependencia-interacción-coordinación, en contextos de altos niveles de conflictividad e incluso violencia, como se caracteriza la Política en varios de nuestros países latinoamericanos.

Desde la Academia asumimos esta tarea, formando para contribuir en la consolidación de una cultura política que enfatice en las competencias ciudadanas y políticas para promover el diálogo que refuerce la confianza de la ciudadanía en el Estado. De esto y más invito a los lectores a conversar en la próxima Cumbre Mundial de Comunicación Política, en su XVI edición a celebrarse en Monterrey, México, del 21 al 23 de septiembre de 2021.

 

CARLOS ALBERTO ALMANZA AGÁMEZ

Profesional del Derecho, Docente Universitario e Investigador.

Decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas – CORPORACIÓN UNIVERSITARIA RAFAEL NÚÑEZ (Cartagena, Colombia).

Pin It