¿Por qué se pierde una campaña política?

En Campaña
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Cuando hablamos de pérdidas normalmente nos enfocamos en lo que nos pasa a nosotros como sociedad, el desempleo, el IVA en 19%, el aumento en los impuestos.

Pero alguna vez se ha preguntado ¿qué le duele a un político?, a ellos les duele perder una campaña, eso sí que les duele.

En una de las tantas conversaciones que he tenido con consultores expertos en comunicación política, una vez uno de ellos me dijo, si te vas a dedicar a esto debes tener claro 2 cosas: la primera, es que el éxito de toda campaña está en enamorar y gerenciar las necesidades del electorado; la segunda, no importa cuál sea la causa, la campaña más cara es la que se pierde. 

Hay mil maneras de perder una campaña, en las elecciones pasadas a nivel nacional en Colombia vimos como el voto de opinión lideró la contienda electoral, eligiendo a candidatos, que en otras circunstancias, no hubieran tenido ni la más mínima posibilidad de lograr los resultados que mostraron, convirtiéndolos así en un fenómeno que representa el sentir de una sociedad que está hasta la coronilla de los llamados comúnmente “los mismos de siempre”, dándole paso no solo a un gobierno que prometía el cambio, sino la entrada a nuevas figuras políticas que pasaron de la nada, en algún momento de la historia, a tenerlo todo para ocupar el cargo más importante del país.

El primer error de aquellos que perdieron fue dar por hecho su triunfo antes de meter el gol, el triunfalismo y la soberbia de los políticos y su equipo asesor, que normalmente se convierte en un comité de aplausos, los hace asumir que todo está perfecto y que no necesitan leer, de manera inteligente, las necesidades comunicativas de aquellos grupos a los cuales se están dirigiendo.

Las elecciones no son un ejercicio racional, son un proceso emocional. Si usted como político quiere ganar unas elecciones, deje a un lado su discurso técnico y aburrido y enfóquese en sentir, en leer el momento apropiado para acercase a su público y así crear experiencias a su alrededor y el de su campaña.

El segundo error es creer que con dinero todo se puede, que apunta de tamales y uno que otro milloncito, usted está hecho, esto sí que es un error garrafal, porque si bien no podemos ignorar el hecho de que en Colombia la dinámica de la política es así, también está claro que estas acciones por sí solas no conllevan al éxito; es aquí donde entra el elemento principal de toda campaña y es la gerencia estratégica.

Si su campaña no cuenta con esta herramienta, dé por hecho que está en desventaja; usted debe tener claro para qué le sirve cada acción, cómo dirigir y utilizar su equipo, como administrar el territorio, a qué público le va a dar el tamal, pero también con qué mensaje lo va a acompañar. La política ha cambiado, los votantes hoy en día son mucho más sofisticados, ellos se le comen el tamal, pero al final, votan por aquel que haya logrado conquistar o despertar, de alguna u otra manera, un sentimiento en su corazón y esto solo se logra con estrategia.

Por último, el error más común en campaña es la falta de profesionales en comunicación política, cuando usted está enfermo del corazón, no busca a un cirujano plástico para que se lo arregle, usted acude a un cardiólogo, profesional especialista en esta clase de cosas, en campaña esta ley aplica tal cual, usted necesita tener a su lado personas expertas, y cuando me refiero a expertas, hablo de un equipo realmente preparado para acompañarlo y llevarlo de la mano a un exitoso final de su proyecto político.

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